Hoy os traigo un cuento para reflexionar sobre el
individualismo y el egoísmo, frente al espíritu de equipo y la solidaridad.
Espero que os guste.
“Aquel
señor había viajado mucho. A lo largo de su vida había visitado cientos de
países reales e imaginarios.
Uno de los viajes que mas recordaba era su corta visita al
País de las cucharas largas. Había llegado a la frontera por casualidad: en el
camino de Uvilandia a Paradise, había un pequeño desvío hacia el mencionado
país; y explorador como era, tomó el desvío. El sinuoso camino terminaba en una
sola casa enorme. Al acercarse, notó que la mansión parecía dividida en dos
pabellones: un ala oeste y un ala este. Estacionó el auto y se acercó hasta la
casa. En la puerta, un cartel anunciaba:
