En mi última entrada comentaba las oportunidades que ofrecen
las redes sociales a la hora de conocer mejor a los aspirantes a un puesto de trabajo.
Sin embargo, que exista una mayor fiabilidad en la red no quiere decir que todo
lo que se publique sea cierto, ni mucho menos que todo deba ser tenido en
cuenta.
Todos, en mayor o menor medida, intentamos mostrar lo mejor
de nosotros mismos en la red, ¿o acaso elegirías una foto de perfil en la que
no salieras favorecid@? Lo mismo ocurre con las habilidades de las que un
candidato presume o con los conocimientos que dice poseer. El reto para los
reclutadores está en saber diferenciar
cuándo se está mostrando o potenciando una capacidad real y cuándo se está
exagerando para aparentar algo que no somos.
